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CAPÍTULO 4 DE “BORN OF DEFIANCE”

–Sí, todos nosotros tenemos vergüenza de las siglas de identificación al principio, pero normalmente desaparece después de una o dos peleas. Rara vez suceden dentro de nuestra nave.

Felicia arqueó una ceja a Talyn.

–¿Así que tú no fuiste siempre Pit Viper?

–No. Fui un tonto mestizo, hasta que me cansé del gigante y arrogante bastardo, el cual me lo puso. Él se estaba burlando de mí como de costumbre y luego cometió el error de hablar mal de mi madre. Me congelé en un momento y, sin previo aviso, lo tiré con un solo golpe. De ahí el nombre. Cuando estoy así, tienes que correr. Significa que estoy acechando y a punto de atacar… con consecuencias fatales.

Ella le dio de comer más hielo.

–Así que Blister es la única cosa que recuerdas de toda la pelea, ¿eh? Creo que tengo que hacer una evaluación psicológica acerca de eso.

Sonriendo por sus juguetonas burlas, él apartó la mirada. Hasta que recordó algo.

–Ahora que lo mencionas, creo que estaba hablando de Syndrome cuando mi nave subía.

Felicia se quedó helada al oír el nombre.

–¿Syndrome?

–Una mujer de mi equipo… ¿por qué estás tan enfadada?

Ella trató de reprimir su ira, pero era imposible. Una parte de ella quería golpearlo. Por encima de todo, quería encontrar a esa hembra y asegurarse de que entendiera los inseguros términos que Talyn tuvo con aquella persona en su vida.

Con un movimiento de la barbilla, ella indicó los ramos de flores y los globos que se alineaban en el estante frente a su ventana.

–Syndrome envió eso para ti… uno nuevo cada día que has estado aquí. A ella realmente le debes de gustar.

Talyn se frotó la cabeza mientras trataba de recordar.

–En realidad no. Ella por lo general gruñe un insulto con una mirada en mi dirección. –Había un recuerdo de algo acerca de Syndrome en su mente, pero él no podía encontrarlo–. Debí haber recibido un blaster por ella. O algo se estrelló contra mí. Tal vez.

–Te dispararon. –Dijo su madre mientras se reunía con ellos–. ¿Realmente no oíste las alarmas que te avisaban de que habías sido visto?

Él negó con la cabeza.

–Hubiera tomado una acción evasiva de haberlas oído.

–¿Qué significa eso? –Le preguntó Felicia a su madre.

Talyn se lo explicó por ella.

–Siempre que un enemigo tiene un objetivo sobre nosotros, nuestras alarmas se apagan para advertirnos que estamos a punto de ser disparados, para que podamos salir de su camino.

–¿No funcionaron?

–Posiblemente.

Su madre cruzó los brazos sobre su pecho.

–Hablé con el personal de tierra que peinó los restos de tu nave ayer. Están bastante seguros de que fuiste golpeado por un fuego amigo.

Aun así, no lo podía creer.

–¿Cómo? Nuestros sistemas no se pueden bloquear los unos a los otros, o se encenderían. Están bloqueados.

Su madre no estaba dispuesta a dejarlo.

–Se ha sabido que sucede, de vez en cuando.

–¿Podría ser que los Tavali utilizaran nuestro sistema de armada? –Preguntó Felicia–. Tal vez realmente fueron ellos.

Él negó con la cabeza, de nuevo.

–Hay un programa especial de lucha que utilizamos. Incluso si tenían uno de nuestros sistemas, no proporcionaría el código correcto para silenciar las alarmas en mi caza. Cada batalla tiene un nuevo y único código que no se genera hasta que vayamos para esa pelea específica.

La furia oscureció la mirada de su madre.

–Cuando me entere de quién te disparó, habrá sangre derramada por ello.

Talyn se quedó mirando a la pared sin responder. Sólo un Andarion se habría atrevido a hacerlo.

Anatole.

Él no tenía ni idea de por qué ese bastardo tenía un tipo de enganche con él. Pero lo tenía. Y no había nada que su madre pudiera hacer. Ni siquiera podía conseguir que Talyn fuera reasignado a otro puesto. Así que no dijo nada. Toda la verdad la molestaría. Ella nunca se había manejado muy bien cada vez que algo estaba fuera de su control. Sobre todo cuando él y su bienestar estaban involucrados. Entonces su culpa aparecería y Talyn odiaba verlo en sus ojos.

No era su culpa que su padre la hubiera abandonado, mientras que ella había estado embarazada. Eso pesaba únicamente en los hombros de Fain Hauk. Él era el hijo de puta irresponsable que la había embarazado y alejado sin mirar atrás.

Lo único que había hecho mal era renunciar a su vida y su prestigio para mantener a Talyn. Aunque hubo momentos en que deseaba que nunca hubiera nacido, nunca había lamentado que su madre se quedase con él. Su vida habría sido infinitamente peor si ella se hubiera dado por vencida. Mientras que los huérfanos sin paternos o maternos linajes estaban técnicamente por encima de su linaje en su rígida sociedad, eran totalmente excluidos para los militares. Su papel habría sido la de un mero siervo, forzado a la más baja categoría de los trabajos.

Tomando la mano de su madre, se lo acercó a su corazón.

–Te amo, Talyn. –Susurró, besando su sien.

Talyn aumentó la presión sobre la mano de su madre, pero no habló. Su gratitud hacia ella era demasiado grande para ser trivializado por palabras que no podían transmitir la profundidad de lo que realmente sentía.

Buscó a Felicia y la tomó de la mano, también.

–Mis dos munataras. No podría pedir una mejor compañía.

–Bueno, mira esto… y aquí yo sintiendo lástima por su culo podrido. Infiernos, por estas dos magníficas hembras consintiéndome, me pondría a tiro, también.

Resoplando, Talyn miró hacia la puerta para ver a Erix como se unia a ellos.

–Claro. Lloras hasta por un rapado.

Con los brazos cruzados sobre el pecho, Erix se trasladó hasta los pies de la cama para fruncir el ceño a Talyn.

–¿Cómo te sientes, chico?

–Al igual que si fuera a unas cuantas misiones contigo.

Erix chasqueó la lengua.

–La adulación sólo obtendrá una hora extra de vueltas.

–Siempre amenaza sobre eso, pero nunca lo hace.

–Porque eres tan bonito, que me recuerdas a mi hija. –Erix miró a la madre de Talyn–. ¿Alguna palabras de cuándo puede irse?

–Una vez que le den alimentos sólidos durante un día completo sin ningún tipo de complicacion, le dejarán que se vaya a casa.

Él asintió con la cabeza.

–Tendré a Ferrick reprogramando algunas peleas.

–Ferrick me va a matar.

Erix se burló.

–No te preocupes por ese viejo buitre. Yo me ocuparé de él. Tú céntrate en mejorar.

Talyn asintió.

–Saldré de aquí tan pronto como sea posible.

No tenía intención de permanecer en esta cama un minuto más de lo que fuera absolutamente necesario. Pero mientras escuchaba a su madre y a Erix hablar, su memoria empezó a llenarse poco a poco de los detalles de su misión.

Más que eso, se acordó de por qué Syndrome le había enviado flores.

Anatole estaba abusando seriamente de su poder y Talyn lo había desafiado. Al parecer, se trataba de cómo el capullo real respondía a una invitación válida.

Con la traición.

Bien, perro. Si Anatole no quería enfrentarse a él en el Anillo como un verdadero Andarion, Talyn iría por su cabeza y se presentaría.

De una forma u otra, acabaría esto.

*********************************************

A solas en su habitación, Talyn se burló de la noticia que cubría su batalla contra los Tavali.

–El coronel Anatole emergió como el héroe del día. Con siete muertes, él solo salvó la unidad y la vida de cada Andarion que lucharon junto a él. Andaria tiene una deuda tremenda con el miembro de la familia real. Tenemos suerte de tener a alguien como él a nuestro lado.

Talyn lo apagó antes de que se lanzara, justo sobre el jefe. Ridículo.

Su enlace zumbó. Pensando que era su madre o Felicia para comprobarlo, él respondió sin revisar la ID.

Era el Mando.

–Major Batur, hemos recibido su informe y el comandante de primera lo ha revisado. Queríamos asegurarnos de que está dispuesto a defender lo que ha escrito, ya que contradice seriamente lo que los coroneles Anatole y Pinara han informado.

Él frunció el ceño.

–¿Qué quiere decir?

Un archivo apareció en su enlace.

–Ellos dicen que usted es el que ha ido dando proposiciones a las hembras de su escuadrón, y el coronel Anatole ha jurado el testimonio de seis mujeres diferentes que dicen que se ha comportado de manera inapropiada con ellas. El comandante está revisando el resto de su archivo para ver si un descenso de categoría está en orden. Así que de nuevo, me pregunto, ¿desea presentar su informe y hacer que forme parte de su expediente?

Talyn no podía respirar cuando esas palabras se hundieron en él y se dio cuenta de que Syndrome lo había arrojado a los lobos por atreverse a ayudarla.

–¿Qué es exactamente lo que dijo la coronel Pinara?

–Ella dice que la ha acosado en dos ocasiones separadas, y que ella le ha visto a usted exhibiéndose con otras mujeres de su equipo.

Talyn apretó los dientes. Así, que él puso su culo en la línea de fuego por Syndrome y ella le había vendido. Jodido infierno. ¿Por qué estaba incluso sorprendió?

–¿Quiere continuar con su informe, comandante?

La parte suicida de Talyn estaba lista para llevarlo a cabo, pero la mitad más sana de su cerebro lo sabía mejor. Él era un bastardo Vest. Sin corroboración, nadie le creería. No contra un miembro de la familia real.

El clavo que sobresale debe martillarse. El viejo proverbio Andarion pasó por su cabeza. Y estaba cansado de recibir esos golpes. Al diablo con esta mierda.

–No. Por favor, destruye el informe.

–Muy bien. Usted debe saber que cuando regrese al deber, el comandante quiere que se presente en su oficina para una acción disciplinaria.

Por supuesto que iría.

–Anotado. –Talyn colgó y luchó contra el impulso de destruir su enlace.

Esto era una mierda.

Acababa de poner su enlace lejos cuando sonó con el tono de la armada. ¿Qué diablos era esto? No había manera de que pudiera ser bueno.

Con su intestino anudado, respondió para encontrar a Anatole en el otro extremo.

–¿Te crees inteligente, mestizo? Tienes suerte de que me asignaran esto. Y te prometo que tan malo como piensas que lo has tenido, no es nada comparado con lo que te vas a enfrentar cuando estés limpio para el servicio de nuevo. Te lo juro, te vas a arrepentir del día que decidiste ponerte un uniforme Andarion. Después de todo, soy dueño de tu lamentable culo. Y tengo la intención de hacer que te inclines ante tus superiores y lamas mis botas. –Anatole colgó.

Talyn gruñó bajo en su garganta mientras se daba a sí mismo con fuerza. ¿Por qué se había molestado en respaldar a otra persona? Ahora…

Él iba a quemarse y nadie estaría allí para ayudarle a través de eso. Nadie.

Ta-lyn No-kin

Nacido en el pecado.

No importa el qué, nunca ganarás…

En ese momento, él quería la garganta de cada Andarion nacido. Pero no más que la de su propio padre.

Y la de todos los miembros de la línea de sangre de Anatole.

###########

–Gracias a los dioses que está aquí.

Felicia frunció el ceño ante la enfermera mientras salía del ascensor y se acercaba a su puesto por el pasillo. Su corazón latía con miedo. Ella sólo había dejado a Talyn el tiempo suficiente para ir a su examen final. ¿Había dado un giro para peor durante su ausencia?

Nunca debí dejarlo.

–¿Qué ha pasado?

Con su rostro con una máscara de terror, la enfermera hizo un gesto hacia la habitación de Talyn.

–¡Ese…hombre es lo más tosco, irritante y desagradable bestia, que alguna vez haya respirado! Estamos abajo sacando palillos para ver quién tiene que ir a revisar sus signos vitales.

Felicia miró boquiabierta a la mujer.

–¿Qué?

–¿Sabes que él firmó ayer una orden la cual no podíamos darle nada sin su aprobación expresa?

–Sí.

–Bueno, ahora, está con un dolor extremo y él se niega a comer. No puede dormir. Echa a cualquiera que se acerca. Y si no le damos alimentos, tendremos que insertarle un tubo de alimentación. Y ninguno de nosotros quiere hacer eso, por miedo a lo que vaya a hacernos por tomar represalias… El médico está en una reunión en este momento, tratando de revocar el derecho de Batur a rechazar el tratamiento o echarlo.

Felicia estaba horrorizada.

–¿Dónde está su madre?

–Ella tuvo que irse poco después de que tú te fueras. Ha estado imposible desde entonces.

Felicia negó con la cabeza.

–Bien. Yo me encargo de él. ¿Dónde está la comida?

La enfermera fue a su puesto y regresó con una bandeja. Ella se la entregó a Felicia.

–Que los dioses estén contigo.

No estando segura de lo que iba a hacer, se dirigió a su cuarto y empujó suavemente la puerta abierta para encontrar a Talyn con su brazo doblado sobre sus ojos.

–Te lo dije, no quiero ser molestado. –Gruñó–. ¡Lárgate!

–Bueno. Si eso es realmente lo que quieres. Me iré.

De inmediato se descubrió los ojos.

–¿Licia? –Él respiró su nombre como una oración.

Ella estaba en la puerta con la bandeja.

–¿Quieres que me quede o que me vaya?

–Por favor, quédate.

Acercándose a su cama, miró sus monitores y se encogió ante lo que vio allí. Ella dejó la bandeja a un lado.

–Oh, cariño, tienes que tomar algo para el dolor.

–No puedo. Una vez que ellos me dejen salir, no podré tomar nada. Lo sabes. Lo necesito fuera de mi sistema tan pronto como sea posible.

–Tay…

–Lis, sabes que no puedo. Por favor, no me regañes. Tengo bastante con el dolor.

Ella puso la mano en su mejilla.

–Bueno. ¿Puedo utilizar los puntos de presión contigo?

Él asintió con la cabeza.

Tragando saliva ante el compasivo dolor que sentía por él, se sentó en la cama y empezó a frotar sus sienes. Una lágrima se deslizó por el rabillo de su ojo. Lo besó antes de que ella se moviera a su cuello para que pudiera darle masajes. Él no habló una sola palabra mientras ella trabajaba.

En unos minutos, ella tenía su presión arterial casi de vuelta a un rango normal.

–Respira conmigo. –Susurró ella–. Profundamente. Espera. Uno. Dos. Tres. Ahora expulsa. –Ella lo siguió haciendo hasta que sus constantes y la frecuencia cardíaca bajaron, también–. Buen Martillo.

Él realmente dio una media risa ante eso.

Se movió a frotar su brazo y su hombro mientras ella le seguía obligando a respirar profundamente.

–¿Mejor?

–No. –Él hizo una mueca con irritación–. ¿Cuánto puede herirse un cuerpo y no matarte?

–Mucho. Pero eso lo sabes mejor que yo.

Apretó los dientes.

–Respira, bebé… –Ella utilizó el punto de presión en su mano para distraer su mente de lo que le estaba haciendo daño.

Él siguió su ejemplo.

–Ahora, ¿puedes comer por mí? Si no lo haces, tendrás que volver y pelear en la División de Peso Medio. Piensa en todos los hombres insignificantes que tendrás que pasar para llegar de nuevo a Zoftiq.

–No eres graciosa.

–Soy de aspecto gracioso. Tengo orejas grandes. Es por eso que mantengo mi pelo largo y nunca lo recojo.

Él levantó la mano para tocar su lóbulo.

–Tus orejas son perfectas.

–Estas delirando por el dolor.

Él se echó a reír de nuevo.

Felicia sacó la bandeja de soporte de la cama y destapó su comida.

–Vamos a ver lo que tenemos aquí. Hmm… tiene que ser mejor que la mierda que comes normalmente.

–Nunca te he oído jurar antes.

–No lo hago normalmente. –Cogió la pequeña taza de pudín y le dió de comer un bocado–. ¿Cómo está?

–Sabe como la mierda.

Ella entrecerró los ojos ante su tono hosco antes de que le diera un mordisco ella.

–¡Hey!

–Lo estoy viendo por mí misma. Y está bastante bueno. Creo que la mierda que llamas comida ha destruido tu paladar.

Talyn acarició su mejilla con el dorso de los dedos. Desde la llamada de Anatole, se había sentido como absoluto infierno. Pero de alguna manera, sólo su presencia gentil le hacía sentirse mejor.

Él daría cualquier cosa si pudiera quedarse con ella y olvidarse de todo lo demás en su vida. Pero los dioses nunca habían sido tan misericordiosos con él.

–¿Cómo fue tu prueba?

–Bastante segura de que la bordé. Tu madre es una gran compañera de estudios. Ella realmente sabe mucho.

–Sí, ella creció en un hospital, con sus padres.

Le dio de comer un bocado del blando sandwich antes de que le pasara el dedo a lo largo de la barba.

–¿No te afeitaron?

–No les dejaría. Fui tan capullo que temí que podrían cortarme el cuello si les dejaba acercase a mí con una navaja.

Ella bufó.

–No debes ser así.

–Lo sé. Estaba tratando de ser bueno. Pero me duele tanto… y no me gusta tanto como tú.

–Sí, pero hay que ser amable con los Andarions que quieres disparar.

–Si tú lo dices.

–¡Queridos dioses! ¿Qué hiciste? ¿Llevaste a cabo un exorcismo?

Riendo, Felicia miró hacia la puerta para ver a su médico boquiabierto.

–No. Sólo lo golpeé. Puedo ser más pequeña, pero soy más mala.

El médico resopló mientras se acercaba para revisar los signos vitales de Talyn mientras ella continuaba dándole de comer.

–Es una buena cosa que tu novia llegara cuando lo hizo. Acabo de ir por encima de ti para obtener el permiso de darte una paliza hasta dejarte inconsciente si estás inmanejable de nuevo.

–Lo siento.

El médico se quedó boquiabierto de nuevo.

–Él incluso se disculpa. Santa Andaria. –Miró con incredulidad a Felicia–. Eso es todo. Voy a llamar a su escuela y decirles que envíen un supervisor para sus exámenes. Usted no tiene permiso de salir hasta que lo dejen salir. Lo digo en serio. ¿A qué escuela asiste usted?

–Al North Eris.

–No es de extrañar que su matrícula sea tan alta. –El médico frunció el ceño a los signos vitales de Talyn–. Esto es lo mejor, que lo hemos visto desde que lo admitimos. Increíble. ¿Qué hiciste?

–Puntos desencadenantes básicos. Un pequeño masaje PT.

–Seguid así. ¿Puedo conseguir cualquier otra cosa?

Echó un vistazo a la bandeja.

–Él necesita más proteínas que esto y le gusta la fruta cítrica. ¿Podría usted por favor, poner una orden sobre ello?

–Absolutamente. Si necesitas algo más, házmelo saber.

–Gracias.

Talyn tiró de su ano a los labios para poder mordisquear sus dedos.

–Un poco de privacidad estaría mejor.

–No estás lo suficientemente bien para eso.

Fuente y traducción: Fans Sherrilyn Kenyon Spain

Ushara

Nombre completo: Ushara of the Fyreblood Clan of Altaan

Apodo: Shara

Pronunciación: Bass-stee-in Cuh-bah-row

Serie principal: The League

Designación: Una rara especie Andarion

Trabajo: Tadara of Bad Ass

Color de pelo: Blanco

Color de ojos: Blanco

Constitución: Atlético

Mejor amigo: Trajen

Enemigo: Cairistiona

Arma elegida: Sus colmillos y garras. Le gusta sentir la sangre de sus victimas en las manos

Sobre ella:

Nacida como una de las excepcionalmente raros Fyrebloods de Andaria, Ushara y su familia apenas escaparon de la purga que aniquiló a casi todos los de su especie. Una orgullosa miembro de laNacion Tavali, es la vicealmirante de la Gorturnum y encontró su lugar sagrado entre el pueblo que la adoptó. Con el distintivo de la estrella Skream, ha sabido hacer correr aterrorizados a los asesinos de la Liga ante la perspectiva de enfrentarse a ella en la batalla. No toma ninguna misericordia y nunca toma prisioneros.

La encontrarás en:

 Historia principal: Born of Legend

Born of Legend

cover-defaultBORN OF LEGEND

Libro 10 – Orden lectura 11

El héroe: ???

La heroína: Ushara

«Nunca te vayas a la cama enfadada. Quédate despierta y buscan venganza.»

                                                    

Es en los momentos más oscuros del pasado del universo que sus leyendas nacen y sus héroes se levantan…

Nadie sabe exactamente cuánto corazón tiene hasta que su temple se pone en peligro y llega al punto más bajo del infierno. Allí, sólo tienen dos opciones. Acostarse y morir. O encontrar la fuerza para empujarse a sí mismos sobre sus pies y luchar con todo lo que tienen.

  • Fecha publicación: 15 de Mayo de 2016

Novedades “The League”

espada la ligaA unos días de la publicación del 9º libro de “The League” (os recuerdo que se publica en USA el 12/05/2015), hoy tenemos varias novedades con esta saga, pues ha vuelto a haber un cambio con las publicaciones de estos libros.

El libro de Bastien, Born of Vengeance ha vuelto a posponerse, la nueva fecha provisional es 01/05/2017 y pasará a ser el libro 12º, por lo que se ha colado nuevo libro por medio, Born of Legend(11º), cuya protagonista es Ushara. En el próximo post os dejo la reseña del libro con la sinopsis que ha colgado Sherrilyn en su web y después el perfil de su protagonista.

En este enlace podréis ver como quedan provisionalmente las publicaciones de “The League”  en USA.

CAPÍTULO 1 DE “BORN OF BETRAYAL”

Era la guerra total.

La Primera Comandante Galene Batur se quedó mirando el informe del ataque de La Liga en un puesto de avanzada Andarion, donde casi dos centenares de civiles habían sido masacrados sin piedad.

¿Y para qué?

¿Vanidad humana? Cómo odiaba a sus especies inferiores. Los seres humanos nunca habían traído otra cosa que la miseria absoluta. Ahora habían traído, toda una nueva y sangrienta guerra que costaría la vida de innumerables Andarions. Costó la vida de sus fieles soldados que se vieron obligados a proteger a sus repugnantes especies…

Cómo deseaba poder bombardear a toda la raza humana hacia el olvido.

–¿Comandante?

Ella miró por encima del hombro a la llamada de su teniente comandante. Vestido con el uniforme standard de comando Andarion rojo y negro, Talyn no era sólo su segundo al mando y ayudante, era el único varón en el que había confiado tener a su espalda.

Con veintinueve años, ella le llegaba a los hombros, como la mayoría de los demás. Musculoso e increíblemente guapo, llevaba recogido el largo y negro pelo en pequeñas trenzas al puro estilo de guerrero Andarion, que mantenía apartadas del rostro por una banda roja. Su única queja con él era el bigote y la perilla bien recortada que había empezado a llevar últimamente. Era una tendencia de la moda actual que no le importaba para nada. Pero él pensó que le daba un aspecto más masculino y sexy.

Como si necesitara ayuda en cualquiera de esos departamentos.

Sin embargo, su presencia hizo que su corazón se ablandara. Se aferró a todo lo que tenía para no extender la mano y colocarla en su amada mejilla. Pero él no aprobaría tal afecto en público delante del resto de sus tropas.

Su Talyn siempre era formal y correcto. Siempre circunspecto.

–¿Sí?

–Tengo un mensaje urgente para ti de la casa real. –Saludó Talyn.

Galene se obligó a no hacer una mueca. Debe ser la reina que desea información sobre el ataque y que aún tenía que recabar.

Suspiró porque no tenía más informes que ofrecer. Se dirigió hacia la línea segura y se colocó el enlace en su oído antes de abrir el canal.

En lugar de Tadara Cairistiona Eton Anatole, fue Tahrs Nykyrian quien apareció en su monitor. A diferencia de su hermano gemelo, que había sido retirado de la sucesión, Nykyrian parecía humano con su cabello rubio casi blanco y ojos verdes. La única parte de él que traicionaba sus raíces Andarion, eran sus colmillos. . . junto con su altura y destreza militar. Mientras que ella no podía apreciar su mitad humana, respetaba profundamente su ejemplar historial en la guerra y sus habilidades en la batalla.

Le hizo una breve reverencia.

–Su alteza ¿A qué debo este honor?

–Sé que estás ocupada, Comandante, y odio tener que desviar tu atención de nuestras tropas incluso un segundo, pero tengo asuntos serios que discutir contigo. La Alianza ha decidido que necesitamos un líder militar en el que podemos confiar para supervisar nuestras fuerzas conjuntas y ejércitos mientras luchamos contra La Liga. Tu nombre fue el primero que vino a nuestras mentes, y todos estamos de acuerdo. Nos gustaría ofrecerte ese cargo.

Aturdida, lo miró, sorprendida por la oferta.

–Me siento honrada, Alteza.

–Si necesitas tiempo para pensarlo…

¿Hablaba en serio? ¿Quién en su sano juicio podría rechazarlo? Esta era la cita de ensueño por la que cualquiera mataría por tener. Una oportunidad que se da una vez en la vida.

Galene lideraría al único y mayor movimiento militar en toda la historia de su Sistema Unido de Planetas.

–No, Alteza. Me encantaría liderar a las fuerzas de la Alianza. Sólo tengo una preocupación. Sé que parte de nuestras fuerzas son Phrixian y Caronese. Tropas misóginas y ejércitos que se resisten fuertemente a recibir órdenes de una comandante femenina.

–Se le asignará un ayudante masculino para manejarlos… un comandante Tavali muy respetado. De la misma manera, usted será la responsable de tratar con la Qillaq directamente ya que van a recibir órdenes de un hombre.

Eso era cierto.

Era raro que cualquier ejército estuviera integrado por ambos sexos como el Andarion. No importaba que fuese hombre o mujer, solo importaba la competencia y la habilidad letal.

–¿Cuándo le gustaría que empezara? –Preguntó.

–Inmediatamente. Ahora mismo los Tavali van de camino hacia ti. Con un transporte y tu nuevo ayudante. Ambos volareis a su base situada más al norte, donde la Liga ha estado atacando con fuerza. Todo lo que necesitamos es que nombres a tu sucesor para la armada Andarion, hasta que la guerra haya terminado.

Galene hizo un gesto hacia Talyn.

–Veremos que se haga.

Nykyrian inclinó la cabeza hacia ella.

–Bienvenida a bordo, Comandante. Que los dioses os sonrían. Siempre.

–Gracias, Su Alteza. Lo prometo. Hare que Andaria, su madre y usted se sientan orgullosos.

–Sé que lo harás. –Cortó la transmisión.

Galene se quedó mirando la pantalla en blanco mientras consideraba esto último giro del destino.

Wow. Ella, la hija que sus padres habían arrojado cruelmente fuera de su casa cuando apenas era una niña, iba a liderar sus fuerzas combinadas en la guerra contra La Liga. Si ganaban, sería eternamente famosa.

Si perdían, sería ejecutada por traición.

Un infierno de apuesta. Ya que, como primer comandante de la armada Andarion,  moriría si perdían, de todos modos. Al menos como su líder militar, estaría todo en sus manos y, si fracasaban,  solo ella tendría la culpa.

Emocionada y un poco asustada, se volvió hacia Talyn.

Sus hermosos ojos blancos brillaban con cariñoso orgullo.

–Felicidades, Comandante.

Ella le sonrió.

–Te nombraré el nuevo primer comandante de la armada.

Él negó con la cabeza.

–Iré contigo a lo de Tavali.

–No… tu perteneces aquí.

–Pertenezco a tu espalda, Comandante. Protegerte. Siempre.

–Talyn…

–Mamá –enfatizó la palabra, haciendo que ella se diera cuenta que había dejado caer, por primera vez,  su estricto comportamiento militar, al usar su nombre de pila.

–No voy a quedarme aquí mientras interactúas con otros que podrían traicionarte. Necesitarás personal de apoyo que sea leal a ti y por encima de todo reproche. Ahora más que nunca. Si piensas por un momento que voy a quedarme atrás mientras arriesgas tu vida por todos nosotros, no me conoces en absoluto. -Su mirada ardió en los ojos de ella.- Tu vas. Yo voy.

Quería golpearlo. Pero, ¿cómo podría?

–Siempre eres mi orgullo.

–Y tú eres siempre mi querida madre.

Sonriendo, ella tiró de su cabeza hacia abajo para que pudiera presionar su mejilla a la suya.

–Te amo, mi tana.

–También te amo.

Ella empuñó su mano en su cabello.

–Debería ordenarte que te quedaras.

–Sólo si deseas verme en un consejo de guerra.

Ella tiró de su cabello.

–No me tientes, bribón. –Soltándolo, se alejó con el ceño fruncido.

–Llama al Comandante Ilkin. Podemos ascenderle.

–Sí, señora. Y reuniré personalmente un destacamento de seguridad Andarion para ti.

Galene puso los ojos en blanco por su paranoia; como si ella no pudiera protegerse a sí misma. Lo discutiría con él, pero era mucho más terco que ella cuando se trataba de ese tipo de cosas. Años de lucha contra su acero le habían enseñado eso.

–Mira para abajo rápidamente.

Él la saludó.

–Sí, señora.

Su corazón estaba henchido de amor y orgullo, Galene lo vio salir para llevar a cabo sus órdenes. En todo el universo, él era la única familia que tenía. La única familia que ella necesitaba.

Deberías haber sido un cirujano, Talyn. Era en lo que había insistido con él desde la cuna. Pero su siempre desafiante hijo se había negado, y la siguió en el ejército tan pronto como se graduó de la escuela primaria.

Pequeño y perverso mocoso. Obstinado y cabezota…

Al igual que su padre.

Nadie podía decirle lo que debía hacer. Los dioses sabían que ella lo había intentado. Muchas veces.

Ahora él la seguiría a la guerra. Fue lo último que ella había querido para él. Pero no había manera de mantenerlo fuera de ella. Había llegado el momento para todos ellos de elegir un bando.

Al menos de esta manera puedo mantener un ojo sobre él.

Y ella destrozaría a cualquier persona que amenazara a su bebé.

Suspirando, Galene se tomó un momento para mirar alrededor del centro de comando Andarion que había sido su hogar desde que Cairistiona había derrocado a su madre y asumió el trono. Talyn había estado aquí, a su lado, casi todo el tiempo que había liderado a su armada. Sería raro adaptarse a un nuevo ejército. Una nueva forma de hacer las cosas.

Pero ella se adaptaba.

Bueno, no realmente. Odiaba el cambio apasionadamente. Pero le gustaba mentirse a sí misma por su flexibilidad inflexible.

Aun así, un nuevo capítulo estaba a punto de comenzar, tanto para ella como para Talyn. Ella no sabía lo que les esperaba, pero no podía esperar para ver a dónde la llevaba.

El buen viento sopla todas las cosas malas.

Un escalofrío le recorrió la espalda al recordar viejo dicho de su padre. Ella sólo rezaba para que esta vez, estuviera equivocado.

Fuente y traducción: Fans Sherrilyn Kenyon Spain

CAPÍTULO 3 DE “BORN OF DEFIANCE”

Talyn se detuvo cuando pasó junto al mostrador de la joyería en el BX. Después de su llamada con Felicia, había ido de camino a los cuarteles para reemplazar las botas de vuelo que estaban empezando a rozar sus talones y a recoger un nuevo kit de latón, y la carga para sus blasters.

Mientras que él sabía que la sección de joyería estaba aquí, nunca le había prestado atención antes.

Pero la pequeña caja frente a él era una colección de amorosos anillos con un corazón que eran un popular regalo que los pilotos compraban para sus parejas. Un corazón de plata grande estaba enrollado alrededor de uno más pequeño de oro como si lo abrazara o lo protegiera. Uno en particular estaba hecho de oro color rosa pálido y con incrustaciones de diamantes. Por alguna razón, pensó que Felicia le gustaría. Parecía suave y cálido. Pequeño.

Al igual que ella.

–Comandante. –Le saludó la dependienta mientras se acercaba desde el otro lado del mostrador–. ¿Necesita ayuda?

Talyn comenzó a caminar, pero él no quería hacerlo.

–Estaba mirando los anillos.

Ella sonrió brillantemente.

–Ah, sí. El anillo Recuérdame. Sabe usted, dicen que da buena suerte. Es por eso que son los más vendidos.

–¿Y eso?

Metió la mano en la caja para sacar el expositor.

–Usted le da uno a su mujer especial para guardarlo y, siempre y cuando ella lo lleve, te traerá a salvo a casa entre sus brazos.

Talyn sonrió ante la idea mientras buscaba el que le había llamado la atención. De cerca, parecía más bien grande. Felicia tenía unas diminutas y gráciles manos.

–No sé qué tamaño tiene.

–Te puedo dar un vale y ella puede llevarlo a cualquier joyería para la talla.

Él se lo dio a ella.

–Me gustaría éste, entonces.

–Muy bien. Sólo tengo que ver su identificación.

Sacó su billetera, la abrió y sostuvo su placa ante ella.

La dependienta se quedó sin aliento al momento en que su mirada se posaba en la tarjeta negra que estaba atravesada en diagonal por una raya de Borgoña. Retrocedió ante su placa como si fuera venenosa.

–Lo siento, Comandante Batur. No puedo venderle esto a usted. –Ella inmediatamente devolvió el anillo al expositor y cerró la caja.

Confundido, él frunció el ceño.

–No entiendo.

Ella hizo un gesto en dirección a su tarjeta.

–Es un bastardo de Vest. Su clase no puede comprar un anillo, para nadie. Si se lo vendiera a usted, ambos seríamos arrestados.

Herido y aturdido, él la miró con incredulidad.

–Tengo un contrato legal con mi mujer.

Su boca se abrió como si ella no lo pudiera creer. Rápidamente chasqueó los labios.

–No importa. Esta en contra de la ley permitir que los Vest compren un anillo. Para nadie. –Repitió ella con dureza.

Sintiéndose abofeteado y humillado, Talyn la observó mientras ella rápidamente se acercaba a otro mostrador para ayudar a unos atolondrados, hombre y mujer que estaban allí para recoger los anillos de compromiso.

Algo que él nunca sería capaz de hacer legalmente. Esa realidad lo golpeó como una patada en la entrepierna.

Mientras se alejaba, la ira quemaba cada molécula de su ser. Siempre había odiado mostrar su identificación. Desde que fueron codificados por colores, lo único que tenía que hacer era ver que el suyo era negro y al instante sabían su linaje. Ahora esa misma tarjeta maldita le impedía comprar a Felicia un simple regalo.

¡Esto es una mierda!

–¿Comandante?

Talyn vaciló al oír la llamada de un hombre mayor mientras se movía para cortar el camino de Talyn para el registro. Él sólo miró al hombre mayor.

–Te escuché con Vyra, y lo siento mucho acerca de la ley.

Realmente no queria volver a vivir eso. Él ya fue humillado lo suficiente.

–Disculpe. –Talyn comenzó a rodear al hombre.

Este le cortó el camino de nuevo y le lanzo una sonrisa paternal.

–Soy un gran admirador suyo, Comandante. Y ya que no podemos permitir que usted compre un anillo, yo quería hacer esto por usted. Si usted lo quiere, le descontaré el precio a la mitad.

Todavía molesto, Talyn miró hacia abajo para ver un bonito collar en forma de corazón que hacía juego con el anillo que él había querido comprar.

–Incluso puedo renunciar a la tarifa de mensajería para su entrega. Si su mujer vive aquí en Eris, puede conseguirlo para ella esta noche.

Presionando los labios, Talyn recogió el collar para verlo mejor.

–Tiene la misma leyenda de traer la buena suerte. Una gran cantidad de pilotos envían ésto a sus madres y esposas, en lugar de los anillos.

Talyn quería tirarlo al suelo y pisarlo. Pero este hombre no tenia culpa de las leyes. Y no era necesario privar a Felicia de algo que le gustaría porque sus propios sentimientos habían sido heridos.

Si la hacía sonreír, merecería la pena.

Devolvió la caja al vendedor.

–Gracias. Me lo llevo. Su apartamento está en Brooksyn, North Eris.

–Muy bien. Se lo enviaré en menos de dos horas.

Talyn asintió antes de que fuera a pagar por ello. Pero aun así, el fuego estaba en su sangre. Un calor latente que sólo aumentó una vez que regresó a sus cuarteles y vio que alguien había colocado un collar y una correa en su casillero con una tarjeta negra adjunta. Ja, ja. Jodidamente divertido. Uno pensaria ahora que aquella broma era para ellos tan vieja como lo era para él. No obstante, sabia mejor como alimentar aquella mierda juvenil.

Apretando los dientes, lo recogió sin comentarios y guardó sus compras.

Cogió una toalla y se dirigió a las duchas.

–No es la hora del mestizo, Batur. Hay un Vested en la letrina.

Reprimiendo una réplica desagradable, Talyn volvió a su litera a esperar mientras escuchaba a los otros hablando de sus planes de futuro.

Con nada más que hacer, sacó su enlace y empezó a buscar las estadísticas sobre su próximo rival en el Anillo.

–¿Estás bien, Pinara? –Uno de los capitanes preguntó.

Talyn echó un vistazo al capitan, que era un año mayor que él. El hombre era un primo de la piloto, Syndrome, que volaba en la escuadra de Talyn.

Inquieto, Pinara mantuvo su latón brillante, y mirando a su alrededor como si esperara que algo malo sucediera.

–Bien.

Sí, él estaba mintiendo como el culo. Pero como todo el mundo aquí, Talyn sabía lo que significaba esa palabra. Algo había ido mal con los de arriba y el capitan no estaba en libertad de hablar de ello.

Pinara echó un vistazo y atrapó la mirada de Talyn.

–¿Qué estas mirando tan fijamente, mestizo?

Sin decir una palabra, Talyn volvió su atención a su enlace. Mientras estaba conectando, cinco Provost entraron y rodearon a Pinara.

–Capitan, está detenido en custodia.

Pinara se puso pálido.

–¿Por qué?

Ellos no dijeron nada cuando lo esposaron y se lo llevaron fuera.

El silencio se hizo eco en los cuarteles mientras todo el mundo trataba de ocultar que estaban perturbados por algo que era mucho más habitual de lo que debería. Podría haber sido cualquiera de ellos, y lo sabían.

Normalmente, era Talyn quien era señalado por inventadas infracciones de mierda y castigado. Le hizo preguntarse cual de los altos linajes había hecho Pinara para conseguir ver el lado malo de Anatole.

–La justicia de la WAR…

–¡Joder!

Talyn frunció el ceño ante el intercambio silencioso entre dos de sus compañeros de litera. La WAR era una organización anti-gobierno que había surgido contra la reina Andarion y su familia. Desde hace años, habían estado tratando de derrocar a Eriadne.

Y cualquiera que se encontrara con la parafernalia de la WAR o con cualquier vínculo con su grupo era sumariamente detenido y ejecutado. Sin juicio.

–¡Batur!

Talyn hizo una mueca ante el fuerte ladrido. Poniéndose de pie, saludó al OOD.

–¿Señor?

–Cubre la mision de Pinara. Él iba a volar en quince minutos.

Talyn empezó a recordarle que él ya hizo sus diecisiete horas de cuota en la patrulla a lo largo de la semana, pero el OOD lo sabía incluso mejor que Talyn.

–Sí, señor.

Mientras se movía para alcanzar su traje de vuelo, oyó al copiloto de Pinara, Mannan Xu, maldecir.

–¿Por qué estoy siendo castigado? Yo no quiero volar con una perdedor Vest. ¿Sabes quiénes son mis padres?

El OOD miró al comandante.

–¿Insubordinación?

–No, señor.

–Entonces, parte. Con Batur.

Xu le echó una mirada a Talyn para hacerle saber lo mucho que odiaba ser asignado con él.

No es ninguna alegría para mí tampoco, giakon.

Tan pronto como se cambió, Talyn abandonó el cuartel y se dirigió al hangar para hacer el prevuelo. Cuando se acercaba a su caza, Xu lo acorraló.

–Será mejor que recuerdes tu lugar, perro. Detrás de mí, limpiando después a tus superiores.

Un tic empezó en la mandíbula de Talyn. Quería golpear al bastardo tanto que era lo único que podía hacer para abstenerse. Pero sabía por experiencia que si decia una palabra, él perdería el poco tiempo libre que tenía y este capullo no valía la pena.

Piensa en Felicia. Por fin tenía una razón ahora para permanecer fuera del problema y fuera de los informes. Ninguno de ellos merecía la pena el tiempo de patrulla adicional.

Ojo en el objetivo, Batur.

Y eso era una preciosa mujer que finalmente lo hacía sentirse como algo más que la tierra debajo de sus pies.

Fuente y traducción: Fans Sherrilyn Kenyon Spain