born of defiance

CAPÍTULO 4 DE “BORN OF DEFIANCE”

–Sí, todos nosotros tenemos vergüenza de las siglas de identificación al principio, pero normalmente desaparece después de una o dos peleas. Rara vez suceden dentro de nuestra nave.

Felicia arqueó una ceja a Talyn.

–¿Así que tú no fuiste siempre Pit Viper?

–No. Fui un tonto mestizo, hasta que me cansé del gigante y arrogante bastardo, el cual me lo puso. Él se estaba burlando de mí como de costumbre y luego cometió el error de hablar mal de mi madre. Me congelé en un momento y, sin previo aviso, lo tiré con un solo golpe. De ahí el nombre. Cuando estoy así, tienes que correr. Significa que estoy acechando y a punto de atacar… con consecuencias fatales.

Ella le dio de comer más hielo.

–Así que Blister es la única cosa que recuerdas de toda la pelea, ¿eh? Creo que tengo que hacer una evaluación psicológica acerca de eso.

Sonriendo por sus juguetonas burlas, él apartó la mirada. Hasta que recordó algo.

–Ahora que lo mencionas, creo que estaba hablando de Syndrome cuando mi nave subía.

Felicia se quedó helada al oír el nombre.

–¿Syndrome?

–Una mujer de mi equipo… ¿por qué estás tan enfadada?

Ella trató de reprimir su ira, pero era imposible. Una parte de ella quería golpearlo. Por encima de todo, quería encontrar a esa hembra y asegurarse de que entendiera los inseguros términos que Talyn tuvo con aquella persona en su vida.

Con un movimiento de la barbilla, ella indicó los ramos de flores y los globos que se alineaban en el estante frente a su ventana.

–Syndrome envió eso para ti… uno nuevo cada día que has estado aquí. A ella realmente le debes de gustar.

Talyn se frotó la cabeza mientras trataba de recordar.

–En realidad no. Ella por lo general gruñe un insulto con una mirada en mi dirección. –Había un recuerdo de algo acerca de Syndrome en su mente, pero él no podía encontrarlo–. Debí haber recibido un blaster por ella. O algo se estrelló contra mí. Tal vez.

–Te dispararon. –Dijo su madre mientras se reunía con ellos–. ¿Realmente no oíste las alarmas que te avisaban de que habías sido visto?

Él negó con la cabeza.

–Hubiera tomado una acción evasiva de haberlas oído.

–¿Qué significa eso? –Le preguntó Felicia a su madre.

Talyn se lo explicó por ella.

–Siempre que un enemigo tiene un objetivo sobre nosotros, nuestras alarmas se apagan para advertirnos que estamos a punto de ser disparados, para que podamos salir de su camino.

–¿No funcionaron?

–Posiblemente.

Su madre cruzó los brazos sobre su pecho.

–Hablé con el personal de tierra que peinó los restos de tu nave ayer. Están bastante seguros de que fuiste golpeado por un fuego amigo.

Aun así, no lo podía creer.

–¿Cómo? Nuestros sistemas no se pueden bloquear los unos a los otros, o se encenderían. Están bloqueados.

Su madre no estaba dispuesta a dejarlo.

–Se ha sabido que sucede, de vez en cuando.

–¿Podría ser que los Tavali utilizaran nuestro sistema de armada? –Preguntó Felicia–. Tal vez realmente fueron ellos.

Él negó con la cabeza, de nuevo.

–Hay un programa especial de lucha que utilizamos. Incluso si tenían uno de nuestros sistemas, no proporcionaría el código correcto para silenciar las alarmas en mi caza. Cada batalla tiene un nuevo y único código que no se genera hasta que vayamos para esa pelea específica.

La furia oscureció la mirada de su madre.

–Cuando me entere de quién te disparó, habrá sangre derramada por ello.

Talyn se quedó mirando a la pared sin responder. Sólo un Andarion se habría atrevido a hacerlo.

Anatole.

Él no tenía ni idea de por qué ese bastardo tenía un tipo de enganche con él. Pero lo tenía. Y no había nada que su madre pudiera hacer. Ni siquiera podía conseguir que Talyn fuera reasignado a otro puesto. Así que no dijo nada. Toda la verdad la molestaría. Ella nunca se había manejado muy bien cada vez que algo estaba fuera de su control. Sobre todo cuando él y su bienestar estaban involucrados. Entonces su culpa aparecería y Talyn odiaba verlo en sus ojos.

No era su culpa que su padre la hubiera abandonado, mientras que ella había estado embarazada. Eso pesaba únicamente en los hombros de Fain Hauk. Él era el hijo de puta irresponsable que la había embarazado y alejado sin mirar atrás.

Lo único que había hecho mal era renunciar a su vida y su prestigio para mantener a Talyn. Aunque hubo momentos en que deseaba que nunca hubiera nacido, nunca había lamentado que su madre se quedase con él. Su vida habría sido infinitamente peor si ella se hubiera dado por vencida. Mientras que los huérfanos sin paternos o maternos linajes estaban técnicamente por encima de su linaje en su rígida sociedad, eran totalmente excluidos para los militares. Su papel habría sido la de un mero siervo, forzado a la más baja categoría de los trabajos.

Tomando la mano de su madre, se lo acercó a su corazón.

–Te amo, Talyn. –Susurró, besando su sien.

Talyn aumentó la presión sobre la mano de su madre, pero no habló. Su gratitud hacia ella era demasiado grande para ser trivializado por palabras que no podían transmitir la profundidad de lo que realmente sentía.

Buscó a Felicia y la tomó de la mano, también.

–Mis dos munataras. No podría pedir una mejor compañía.

–Bueno, mira esto… y aquí yo sintiendo lástima por su culo podrido. Infiernos, por estas dos magníficas hembras consintiéndome, me pondría a tiro, también.

Resoplando, Talyn miró hacia la puerta para ver a Erix como se unia a ellos.

–Claro. Lloras hasta por un rapado.

Con los brazos cruzados sobre el pecho, Erix se trasladó hasta los pies de la cama para fruncir el ceño a Talyn.

–¿Cómo te sientes, chico?

–Al igual que si fuera a unas cuantas misiones contigo.

Erix chasqueó la lengua.

–La adulación sólo obtendrá una hora extra de vueltas.

–Siempre amenaza sobre eso, pero nunca lo hace.

–Porque eres tan bonito, que me recuerdas a mi hija. –Erix miró a la madre de Talyn–. ¿Alguna palabras de cuándo puede irse?

–Una vez que le den alimentos sólidos durante un día completo sin ningún tipo de complicacion, le dejarán que se vaya a casa.

Él asintió con la cabeza.

–Tendré a Ferrick reprogramando algunas peleas.

–Ferrick me va a matar.

Erix se burló.

–No te preocupes por ese viejo buitre. Yo me ocuparé de él. Tú céntrate en mejorar.

Talyn asintió.

–Saldré de aquí tan pronto como sea posible.

No tenía intención de permanecer en esta cama un minuto más de lo que fuera absolutamente necesario. Pero mientras escuchaba a su madre y a Erix hablar, su memoria empezó a llenarse poco a poco de los detalles de su misión.

Más que eso, se acordó de por qué Syndrome le había enviado flores.

Anatole estaba abusando seriamente de su poder y Talyn lo había desafiado. Al parecer, se trataba de cómo el capullo real respondía a una invitación válida.

Con la traición.

Bien, perro. Si Anatole no quería enfrentarse a él en el Anillo como un verdadero Andarion, Talyn iría por su cabeza y se presentaría.

De una forma u otra, acabaría esto.

*********************************************

A solas en su habitación, Talyn se burló de la noticia que cubría su batalla contra los Tavali.

–El coronel Anatole emergió como el héroe del día. Con siete muertes, él solo salvó la unidad y la vida de cada Andarion que lucharon junto a él. Andaria tiene una deuda tremenda con el miembro de la familia real. Tenemos suerte de tener a alguien como él a nuestro lado.

Talyn lo apagó antes de que se lanzara, justo sobre el jefe. Ridículo.

Su enlace zumbó. Pensando que era su madre o Felicia para comprobarlo, él respondió sin revisar la ID.

Era el Mando.

–Major Batur, hemos recibido su informe y el comandante de primera lo ha revisado. Queríamos asegurarnos de que está dispuesto a defender lo que ha escrito, ya que contradice seriamente lo que los coroneles Anatole y Pinara han informado.

Él frunció el ceño.

–¿Qué quiere decir?

Un archivo apareció en su enlace.

–Ellos dicen que usted es el que ha ido dando proposiciones a las hembras de su escuadrón, y el coronel Anatole ha jurado el testimonio de seis mujeres diferentes que dicen que se ha comportado de manera inapropiada con ellas. El comandante está revisando el resto de su archivo para ver si un descenso de categoría está en orden. Así que de nuevo, me pregunto, ¿desea presentar su informe y hacer que forme parte de su expediente?

Talyn no podía respirar cuando esas palabras se hundieron en él y se dio cuenta de que Syndrome lo había arrojado a los lobos por atreverse a ayudarla.

–¿Qué es exactamente lo que dijo la coronel Pinara?

–Ella dice que la ha acosado en dos ocasiones separadas, y que ella le ha visto a usted exhibiéndose con otras mujeres de su equipo.

Talyn apretó los dientes. Así, que él puso su culo en la línea de fuego por Syndrome y ella le había vendido. Jodido infierno. ¿Por qué estaba incluso sorprendió?

–¿Quiere continuar con su informe, comandante?

La parte suicida de Talyn estaba lista para llevarlo a cabo, pero la mitad más sana de su cerebro lo sabía mejor. Él era un bastardo Vest. Sin corroboración, nadie le creería. No contra un miembro de la familia real.

El clavo que sobresale debe martillarse. El viejo proverbio Andarion pasó por su cabeza. Y estaba cansado de recibir esos golpes. Al diablo con esta mierda.

–No. Por favor, destruye el informe.

–Muy bien. Usted debe saber que cuando regrese al deber, el comandante quiere que se presente en su oficina para una acción disciplinaria.

Por supuesto que iría.

–Anotado. –Talyn colgó y luchó contra el impulso de destruir su enlace.

Esto era una mierda.

Acababa de poner su enlace lejos cuando sonó con el tono de la armada. ¿Qué diablos era esto? No había manera de que pudiera ser bueno.

Con su intestino anudado, respondió para encontrar a Anatole en el otro extremo.

–¿Te crees inteligente, mestizo? Tienes suerte de que me asignaran esto. Y te prometo que tan malo como piensas que lo has tenido, no es nada comparado con lo que te vas a enfrentar cuando estés limpio para el servicio de nuevo. Te lo juro, te vas a arrepentir del día que decidiste ponerte un uniforme Andarion. Después de todo, soy dueño de tu lamentable culo. Y tengo la intención de hacer que te inclines ante tus superiores y lamas mis botas. –Anatole colgó.

Talyn gruñó bajo en su garganta mientras se daba a sí mismo con fuerza. ¿Por qué se había molestado en respaldar a otra persona? Ahora…

Él iba a quemarse y nadie estaría allí para ayudarle a través de eso. Nadie.

Ta-lyn No-kin

Nacido en el pecado.

No importa el qué, nunca ganarás…

En ese momento, él quería la garganta de cada Andarion nacido. Pero no más que la de su propio padre.

Y la de todos los miembros de la línea de sangre de Anatole.

###########

–Gracias a los dioses que está aquí.

Felicia frunció el ceño ante la enfermera mientras salía del ascensor y se acercaba a su puesto por el pasillo. Su corazón latía con miedo. Ella sólo había dejado a Talyn el tiempo suficiente para ir a su examen final. ¿Había dado un giro para peor durante su ausencia?

Nunca debí dejarlo.

–¿Qué ha pasado?

Con su rostro con una máscara de terror, la enfermera hizo un gesto hacia la habitación de Talyn.

–¡Ese…hombre es lo más tosco, irritante y desagradable bestia, que alguna vez haya respirado! Estamos abajo sacando palillos para ver quién tiene que ir a revisar sus signos vitales.

Felicia miró boquiabierta a la mujer.

–¿Qué?

–¿Sabes que él firmó ayer una orden la cual no podíamos darle nada sin su aprobación expresa?

–Sí.

–Bueno, ahora, está con un dolor extremo y él se niega a comer. No puede dormir. Echa a cualquiera que se acerca. Y si no le damos alimentos, tendremos que insertarle un tubo de alimentación. Y ninguno de nosotros quiere hacer eso, por miedo a lo que vaya a hacernos por tomar represalias… El médico está en una reunión en este momento, tratando de revocar el derecho de Batur a rechazar el tratamiento o echarlo.

Felicia estaba horrorizada.

–¿Dónde está su madre?

–Ella tuvo que irse poco después de que tú te fueras. Ha estado imposible desde entonces.

Felicia negó con la cabeza.

–Bien. Yo me encargo de él. ¿Dónde está la comida?

La enfermera fue a su puesto y regresó con una bandeja. Ella se la entregó a Felicia.

–Que los dioses estén contigo.

No estando segura de lo que iba a hacer, se dirigió a su cuarto y empujó suavemente la puerta abierta para encontrar a Talyn con su brazo doblado sobre sus ojos.

–Te lo dije, no quiero ser molestado. –Gruñó–. ¡Lárgate!

–Bueno. Si eso es realmente lo que quieres. Me iré.

De inmediato se descubrió los ojos.

–¿Licia? –Él respiró su nombre como una oración.

Ella estaba en la puerta con la bandeja.

–¿Quieres que me quede o que me vaya?

–Por favor, quédate.

Acercándose a su cama, miró sus monitores y se encogió ante lo que vio allí. Ella dejó la bandeja a un lado.

–Oh, cariño, tienes que tomar algo para el dolor.

–No puedo. Una vez que ellos me dejen salir, no podré tomar nada. Lo sabes. Lo necesito fuera de mi sistema tan pronto como sea posible.

–Tay…

–Lis, sabes que no puedo. Por favor, no me regañes. Tengo bastante con el dolor.

Ella puso la mano en su mejilla.

–Bueno. ¿Puedo utilizar los puntos de presión contigo?

Él asintió con la cabeza.

Tragando saliva ante el compasivo dolor que sentía por él, se sentó en la cama y empezó a frotar sus sienes. Una lágrima se deslizó por el rabillo de su ojo. Lo besó antes de que ella se moviera a su cuello para que pudiera darle masajes. Él no habló una sola palabra mientras ella trabajaba.

En unos minutos, ella tenía su presión arterial casi de vuelta a un rango normal.

–Respira conmigo. –Susurró ella–. Profundamente. Espera. Uno. Dos. Tres. Ahora expulsa. –Ella lo siguió haciendo hasta que sus constantes y la frecuencia cardíaca bajaron, también–. Buen Martillo.

Él realmente dio una media risa ante eso.

Se movió a frotar su brazo y su hombro mientras ella le seguía obligando a respirar profundamente.

–¿Mejor?

–No. –Él hizo una mueca con irritación–. ¿Cuánto puede herirse un cuerpo y no matarte?

–Mucho. Pero eso lo sabes mejor que yo.

Apretó los dientes.

–Respira, bebé… –Ella utilizó el punto de presión en su mano para distraer su mente de lo que le estaba haciendo daño.

Él siguió su ejemplo.

–Ahora, ¿puedes comer por mí? Si no lo haces, tendrás que volver y pelear en la División de Peso Medio. Piensa en todos los hombres insignificantes que tendrás que pasar para llegar de nuevo a Zoftiq.

–No eres graciosa.

–Soy de aspecto gracioso. Tengo orejas grandes. Es por eso que mantengo mi pelo largo y nunca lo recojo.

Él levantó la mano para tocar su lóbulo.

–Tus orejas son perfectas.

–Estas delirando por el dolor.

Él se echó a reír de nuevo.

Felicia sacó la bandeja de soporte de la cama y destapó su comida.

–Vamos a ver lo que tenemos aquí. Hmm… tiene que ser mejor que la mierda que comes normalmente.

–Nunca te he oído jurar antes.

–No lo hago normalmente. –Cogió la pequeña taza de pudín y le dió de comer un bocado–. ¿Cómo está?

–Sabe como la mierda.

Ella entrecerró los ojos ante su tono hosco antes de que le diera un mordisco ella.

–¡Hey!

–Lo estoy viendo por mí misma. Y está bastante bueno. Creo que la mierda que llamas comida ha destruido tu paladar.

Talyn acarició su mejilla con el dorso de los dedos. Desde la llamada de Anatole, se había sentido como absoluto infierno. Pero de alguna manera, sólo su presencia gentil le hacía sentirse mejor.

Él daría cualquier cosa si pudiera quedarse con ella y olvidarse de todo lo demás en su vida. Pero los dioses nunca habían sido tan misericordiosos con él.

–¿Cómo fue tu prueba?

–Bastante segura de que la bordé. Tu madre es una gran compañera de estudios. Ella realmente sabe mucho.

–Sí, ella creció en un hospital, con sus padres.

Le dio de comer un bocado del blando sandwich antes de que le pasara el dedo a lo largo de la barba.

–¿No te afeitaron?

–No les dejaría. Fui tan capullo que temí que podrían cortarme el cuello si les dejaba acercase a mí con una navaja.

Ella bufó.

–No debes ser así.

–Lo sé. Estaba tratando de ser bueno. Pero me duele tanto… y no me gusta tanto como tú.

–Sí, pero hay que ser amable con los Andarions que quieres disparar.

–Si tú lo dices.

–¡Queridos dioses! ¿Qué hiciste? ¿Llevaste a cabo un exorcismo?

Riendo, Felicia miró hacia la puerta para ver a su médico boquiabierto.

–No. Sólo lo golpeé. Puedo ser más pequeña, pero soy más mala.

El médico resopló mientras se acercaba para revisar los signos vitales de Talyn mientras ella continuaba dándole de comer.

–Es una buena cosa que tu novia llegara cuando lo hizo. Acabo de ir por encima de ti para obtener el permiso de darte una paliza hasta dejarte inconsciente si estás inmanejable de nuevo.

–Lo siento.

El médico se quedó boquiabierto de nuevo.

–Él incluso se disculpa. Santa Andaria. –Miró con incredulidad a Felicia–. Eso es todo. Voy a llamar a su escuela y decirles que envíen un supervisor para sus exámenes. Usted no tiene permiso de salir hasta que lo dejen salir. Lo digo en serio. ¿A qué escuela asiste usted?

–Al North Eris.

–No es de extrañar que su matrícula sea tan alta. –El médico frunció el ceño a los signos vitales de Talyn–. Esto es lo mejor, que lo hemos visto desde que lo admitimos. Increíble. ¿Qué hiciste?

–Puntos desencadenantes básicos. Un pequeño masaje PT.

–Seguid así. ¿Puedo conseguir cualquier otra cosa?

Echó un vistazo a la bandeja.

–Él necesita más proteínas que esto y le gusta la fruta cítrica. ¿Podría usted por favor, poner una orden sobre ello?

–Absolutamente. Si necesitas algo más, házmelo saber.

–Gracias.

Talyn tiró de su ano a los labios para poder mordisquear sus dedos.

–Un poco de privacidad estaría mejor.

–No estás lo suficientemente bien para eso.

Fuente y traducción: Fans Sherrilyn Kenyon Spain

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