Una escena dos versiones. Nuevo extracto “Styxx”

Sherri nos permite ver, de nuevo, una increible escena que nos dejo con ganas de mas en el libro de Talon de los Morrigantes, con titulo Night Embrace (El Abrazo de la Noche), donde tuvimos un enfrentamiento entre los dos hermanos Styxx y Acheron, y quedaron muchas cosas en el aire. Como siempre ha dicho nuestra Diosa Autora, existen mas versiones de un mismo momento, de las que creemos.

Mensaje del staff oficial de SK: 

Empieza la cuenta atrás… 

Cada pocas semanas (más o menos) a partir de ahora hasta el lanzamiento de Styxx, estamos resaltando un libro publicado anteriormente de los Dark Hunters, es posible que quieras tener fresca tu mente cuando te unas a Acheron y Styxx en su próxima… llamémoslo… aventura. Mientras que disponemos para leer alguno de estos libros y para entender algunas partes de Styxx. 

Esto no es más que una revisión divertida para los Menyons, y para los nuevos fans que quieran saber “todo” sobre ciertas escenas en Styxx, y que quieran ver la historia desde otros puntos de vista, además del suyo propio. 

Habrá un total de siete libros en la cuenta atrás, para aquellos que no la han leido, aquí está la sinopsis de Styxx: 

«Justo cuando pensabas que el fin del mundo había acabado… 

Siglos atrás, Acheron protegio a la raza humana encarcelando una antigua inclinación del mal en la destrucción absoluta. Ahora el mal se ha desatado y está en busca de venganza. 

Como el doble de Acheron, Styxx no siempre ha estado del lado de su hermano. Han pasado mas siglos luchando que protegiendose las espaldas. Ahora Styxx tiene la oportunidad de demostrar la lealtad a su hermano, pero sólo si él está dispuesto a cambiar su vida por la de Acheron. 

Bethany nació para enderezar el mal que dejó a su familia en prisión para la eternidad. Ahora que ella está fuera, nada la impide cumplir con el trato que los liberó. Debe obtener la vida del último Atlante restante y no fallará. Pero las cosas nunca son lo que parecen y Acheron ya no es el último de su linaje. 

Styxx y Acheron deben dejar de lado su pasado y aprender a confiar el uno en el otro o más seres sufrirán. 

Sin embargo, es difícil arriesgar su propia vida por alguien que una vez trató de obtener la tuya, aun cuando se trata de su propio gemelo, y cuando las lealtades están sesgadas y ya no puedes confiar, ni siquiera en ti mismo, ¿cómo encontrar un camino de regreso de la oscuridad que quiere consumir todo el mundo? ¿Una que quiere empezar por devorar tu alma?»

el-abrazo-de-la-noche

Extracto “Night Embrace (El Abrazo de la Noche)”

Ash no podía respirar cuando destelló rápidamente a Katoteros, una pequeña región inferior entre dimensiones. Este era su dominio privado donde se suponía que nadie, excepto él, había pisado.

Siglos atrás, Hades lo había relegado a este no-lugar. O más correctamente, Hades lo había encarcelado ahí. Desde el día que Artemisa lo había liberado, Ash había usado ese lugar como piedra de toque para recordar lo que él era.

Lo que había sido…

Ahora, Ash luchaba por el control. Tenía que tener unos minutos para controlar sus pensamientos. Sus emociones.

Con un nudo en su estómago, se sintió enfermo por los recuerdos y el dolor daba vueltas atacándolo. El aire alrededor de él chisporroteaba y golpeaba de acuerdo a su volátil estado. Tenía que controlarse a sí mismo.

No podía permitirse dar rienda suelta a sus emociones.

Nadie jamás sería capaz de detenerlo si lo hiciera. Nadie.

Ash pasó sus manos por su largo cabello negro y profirió su antiguo grito de batalla. Un relámpago destelló y grises nubes de truenos se deslizaron a través del misterioso cielo azul oscuro encima de él.

Esto no podía estar pasando. No ahora.

Y sin embargo, no había ninguna otra explicación. Styxx estaba libre. De algún modo se había escapado de la Isla Desaparecida y andaba suelto por Nueva Orleans.

¿Cómo podía haber ocurrido eso?

Ahora Styxx se hacía pasar por él. Se mezclaba con los hombres de Ash y hablaba con ellos…

El horror perforó su corazón. Tenía que detenerlo antes de que Styxx revelara a alguien el pasado de Ash. Ash no podía soportar que alguien supiera sobre su vida humana. Que supiera lo que había sido.

Lo que había hecho…

—¿Acheron?

Se estremeció ante la voz de Artemisa.

—Este es mi lugar, Artie. Me prometiste que nunca vendrías aquí.

Ella se materializó ante él.

—Sentí tu dolor.

—Como si te importara.

Ella tendió su mano para tocarle la cara, pero él dobló sus brazos sobre su pecho, y se alejó de ella. Ella suspiró y dejó caer su mano.

—Me importa, Akribos. Más de lo que crees. Pero no es por eso por lo que estoy aquí. Me he enterado de lo de Zarek.

Ash gruñó bajo en su garganta. Por supuesto, ella nunca vendría porque sufriera. Le había enseñado, mucho tiempo atrás, que su sufrimiento no significaba nada para ella.

—Lo estoy manejando.

—¿Manejando cómo? Él ha sido descubierto y ahora está siendo buscado por las autoridades humanas. Lo compromete todo. Debe morir.

—No —Gruñó— Me ocuparé de eso. Solo necesito más tiempo.

Ella tenía aquel familiar aspecto calculador en su cara

—¿Y qué me darás por este tiempo que solicitas?

—Maldita sea, Artemisa, ¿por qué todo debe ser un pacto contigo? ¿No puedes, aunque solo sea por una vez, hacer algo porque te lo pida?

—Nada es gratis —dijo ella mientras andaba en círculos a su alrededor. Él se encogió mientras ella deslizaba su mano sobre su espalda—. Tú de entre toda la gente deberías saber eso. Un favor requiere otro favor a cambio.

Él suspiró y se preparó para lo que estaba por venir. Le gustase o no, tendría que desempeñar el papel de suplicante para mantener a Zarek a salvo

— ¿Qué quieres?

Le retiró su pelo hacia la nuca y cuello y frotó sus labios y su nariz contra su cuello.

En contra de su voluntad, su cuerpo estalló en escalofríos y se endureció. Cuando ella habló, su voz era baja y ronca.

—Sabes lo que quiero.

Bien —dijo él con resignación—. Puedes tenerme, sólo si no envías a Thanatos. Déjame que envíe a Zarek de regreso a Alaska.

—Mmm —ella respiró contra su piel— Ves… es mucho mejor cuando cooperas.

Él se puso rígido mientras ella lamía su piel.

—¿Puedo hacer una pregunta? —Dijo fríamente— ¿Liberaste a Styxx sólo para darte un revolcón conmigo?

Ella se separó bruscamente y le dirigió una mirada sobresaltada

—¿Qué?

Ash la miró atentamente, deseando conocer la verdad.

—Styxx está suelto en Nueva Orleans.

Artemisa se quedó atónita.

—Nunca te haría eso, Aqueron. No tenía ni idea de que se había escapado. ¿Estás seguro?

A su pesar, se sintió aliviado al saber que ella no lo había traicionado. De nuevo.

—Talon lo vio y pensó que era yo.

Artemisa presionó sus labios con su propia mano. Sus ojos verdes estaban aterrorizados.

—Vendrá a por ti-

—Lo está haciendo. Estoy seguro que el pequeño baile con Zarek fuera del club era una forma para conseguir que mataras a Zarek. Sin duda, Styxx está intentando neutralizar a mis hombres. Ya sea para evitar que se le impida matarme o para mantenerme distraído.

 —No le dejaré tenerte —dijo enfáticamente.

—Esto es entre mi hermano y yo, Artie. Quiero que te mantengas alejada de esto —Ash se alejó más de ella—. Volveré al amanecer para cumplir con nuestro acuerdo. Mientras tanto, déjame a mí a Zarek.

                                                                

styxxExtracto “Styxx”

Styxx estaba sentado solo en la cafetería Pontalba en una mesa junto a una de las grandes puertas que daban a la calle, donde los turistas se agolpaban en medio de la pre-celebración del Mardi Gras. La camarera le había retirado el plato y la tarjeta. Bebió de su cerveza, y se quedó mirando a los extranjeros, no tenían ningún sentido para él.

Todo era muy extraño…

¿Como yo lo soy?

Verdadero. Estaba tan fuera de lugar, no podía soportarlo. Y odiaba alterar la vida de las personas. Al principio, no le había importado su tarea. Le recordaba a estar en guerra. Acercarse a los Dark Hunters que trabajaban con su hermano, e informar a Dionisio y Camulus. Jugar con sus cabezas y confundirlos un poco para dar a los dioses tiempo para poder hacer su plan.

Pero lo que le había sorprendido era cuánto lo amaban y respetan los Dark Hunters que llevaba su hermano.

No importa lo mucho que lo intentara, no podía conciliar el Acheron que recordaba como su hermano, el cobarde que lo había apuñalado mientras dormía. El hermano al que había sostenido sin piedad hacia abajo para que Estes pudiera márcalo, y se reían mientras lo hacían.

Su gemelo nunca había cuidado de otras personas. Justificable, teniendo en cuenta lo que había pasado, Acheron siempre estaba amargado y enojado. Hostil.

Tal vez la gente lo ha cambiado. Los dioses lo sabían, Acheron había tenido mucho tiempo para él, mientras que él había dejado a Styxx pudrirse en el aislamiento en el “stygian”.

¿Por qué no podía ver a su hermano como el altruista “decente” y benevolente? ¿Al menos una vez en once mil años?

Cuando la camarera le devolvió la tarjeta, Styxx se frotó las sienes. Tenía dolor de cabeza por las voces que resonaban a su alrededor. Eso había sido lo único bueno de estar en la isla, la única voz en su cabeza había sido la suya. E incluso se había desvanecido y se habido quedado tranquilo después de unos pocos miles de años de soledad.

Ni siquiera los guardianes mudos que Artemisa le había enviado a intervalos regulares tenían pensamientos verbales. Más bien sus pensamientos habían sido vívidas imágenes, los había dibujado en la arena después de irse. Entonces la marea venía y los lavaba, dejándolo como una pizarra nueva para dibujar.

Su teléfono sonó. Styxx comprobó el número y agradeció que no era uno de los Dark Hunters que Dionisio había desvíado a su celda.

—¿Qué necesitas? —preguntó Camulus.

¿Te enteraste de la mujer? ¿Sabe Talon que es su esposa reencarnada?

Sí, lo sabia, pero Styxx se abstuvo de compartir eso. No estaba seguro de por qué. Así que la alegría esperanzada en el tono de Camulus le hizo desconfiar. Además, entendió el dolor de perder a la mujer que amaba. No era lo bastante insensible para torturar a otro hombre con algo así.

Ni siquiera por su propia libertad y cordura. 

No lo sé —mintió. 

Camulus maldijo

—¡Averígualo! —Colgó.

Estas a punto de romper esa cosa.

Styxx alzo la mirada hacia arriba para ver a Nick Gautier frente a su mesa. Había tropezado con el chico hacia unos días, mientras que había estado ayudando a la creación de uno de los Dark Hunters. Este hombre era un siervo de día, escudero-moderno, y empleado de Talon, el Dark Hunter que Camulus quería torturar. Al parecer, Talon había matado al hijo de Camulus en la guerra, en la Edad Media, y el dios estaba dolido y quería venganza sobre él.

—Hey, chico —Styxx deslizó el teléfono en el bolsillo. De pie medía un metro noventa, Nick era físicamente más viejo que Styxx y, sin embargo, parecía un niño como él. No había inocencia en el chico Cajun, Styxx no estaba seguro, si la hubiera poseído nunca. Si lo hubiera hecho, él debía aún haber estado distraido.

Nick tomó la silla frente a él, le dio la vuelta y se sentó a horcajadas.

—¿Seguro que estás bien? Te ves un poco… —Hubo un eufemismo. Nick era el único en la ciudad que realmente le preocupaba, cuando se trataba de descubrir que no era Acheron. Al parecer, su hermano tenía una relación con Nick que Acheron no tenía con otras personas.

—Son los Daimons. Demasiada mierda pasa.

Nick rió.

—Te entiendo. Por encima de todo lo demás, la escuela me está pateando el culo. Me gustaría poder pagar a uno de vosotros para hacer mis exámenes finales y escribir mis trabajos. No sé de qué se trata, pero cada vez que tengo que sentarme en un examen, me ahogo y no puedo recordar cómo hacer nada bien.

Styxx resopló ante sus palabras.

—Así que lo que me estás diciendo ¿es que estás teniendo problemas de ansiedad por falta de desempeño?

¿Qué?.. ¡No! Al infierno, ¡no!

Styxx se rió de la indignación de Nick. Podía ver por qué Acheron le tomó cariño a Nick, y se fue a un tiempo lejano, para explicar por qué su mentor Galen y el se habían hecho amigos.

“Hay un fuego dentro de ti, muchacho. A pesar de que caminas alrededor, eres como Atlas con el peso del mundo sobre sus jóvenes hombros, sufre por todo en silencio, y se aferra a su dignidad.”

Nunca había entendido esas palabras hasta que conoció a este chico. Era una descripción perfecta de Nick Gautier. Y Styxx admiraba la forma en que el chico, veia a su madre y como su protegido. La suya era una relación muy especial, y le gustaba pensar en su propio hijo, si hubiera tenido la oportunidad de crecer, hubiera sido muy parecido a Nick.

—Ah, mierda.

Nick sacó su teléfono.

Styxx contuvo la respiración, esperando que no fuera su hermano al teléfono. Si lo fuera, él seria descubierto.

—Hola, mamá… No, estoy sentado con Ash en el Café P. ¿Necesitas algo? —Sacó un bolígrafo del bolsillo de su pantalón y cogió una servilleta— Leche descremada. Rebanadas de queso. Pan. —Hizo una pausa y frunció el ceñ— Ah, Ma… ¿No puedes? —Se encogió— Está bien. Girly son cosas que no quiero saber. Gah! No, Ma, no vayas por ahí. Soy tu hijo, ¿sabes?… No quiero saber tampoco eso. Te quiero. Adiós —Colgó el teléfono y suspiró—No sabes la suerte que tienes de haber nacido antes de que las mujeres usaran tampones. Juro que fueron inventados con el propósito de causar un sinfín de horas de pena, humillación y tortura a los hombres. Porque nada dice mejor “calzonazos” que un hombre en los supermercados con una caja monstruosamente gigante de color rosa y florecida. Lo menos que podrían hacer es ponerlos en un contenedor de color marrón claro o una caja de color negro sin marcas o algo omnipresente.

Styxx no tenía ni idea de lo que eran los tampones, pero la expresión en el rostro de Nick le decia que era mejor no preguntar.

Nick metió el papel en el bolsillo mientras seguía despotricando.

—¿Y por qué siempre esperan hasta que estan con el último antes de reponerlos? No es como si no lo supieran una vez al mes, en unas fechas bastante regulares… Si yo hiciera eso con el papel del baño, me masacraría en mi sueños. —Gruñó mientras se levantaba de un salto—. Tengo que hacer un recado de emergencia. Nos vemos más tarde.

Riendo cuando comprobó la definición de tampón, Styxx inclinó la cabeza hacia Nick y vio que el chico desaparecia entre la multitud. Se levantó y dejó un billete de veinte dólares sobre la mesa como propina, y luego se fue en dirección opuesta.

Nick no tenía ni idea de lo afortunado que era tener a una madre que le quisiera en la manera en que lo hacía. Era muy raro este mundo.

Styxx vagaba de vuelta al hotel donde se alojaba. Apenas había cerrado la puerta de su habitación cuando Camulus apareció frente a él y le dio un revés muy fuerte, le rompió las gafas de sol que Styxx había estado llevando.

El dolor explotó en su cabeza, pero él no reaccionó ante el golpe inesperado. Estaba demasiado acostumbrado a recibirlos.

— ¿Qué demonios?

—Si me mientes otra vez, te voy a destripar.

Styxx se limpió la sangre con el dorso de la mano.

—Vas a tener que elegir una mejor amenaza. Ya me destripó un dios. Y realmente ahora al respecto me importa una mierda.

—De acuerdo. Te voy a castrar.

Él se echó a reír.

—He estado allí y lo he hecho. ¿Quieres probar de tres en tres?

Camulus frunció el ceño.

—Estás loco, ¿no?

Llegados a este punto, es una buena apuesta.

Pero no habló. Más bien, se abrió paso ante el Dios y fue a buscar otra botella de cerveza de la pequeña nevera. Abrió la lata y se sentó en el sofá a esperar en silencio su próxima misión.

Algo estaba creciendo más fuerte cada día. Estaba cansado de jugar con la vida de las personas. Los suyos habían jugado suficiente para los dioses, estaba cada vez más resentido por lo que Camulus y Dionisio querían de él. Al paso que iba, él estaba a punto de pedir ser devuelto a su isla aunque estuviera jodido.

Apolo o no Apolo.

                                    

Fuente y traducción: Dark Hunter España

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